
Sucedió dos veces en una semana. Las fincas señoriales con techos de paja desaparecieron como nieve al sol. En ambas ocasiones por el calor asfixiante de un mar de fuego. Uno en Witten y el otro en Winde. El techo de paja se indica como la causa, pero eso aún está por verse.
Al día siguiente del incendio, de ambas fincas sólo quedan escombros. Los bomberos intentaron con todas sus fuerzas apagar el incendio, pero no fue una tarea fácil debido a la cubierta del techo. “Un tejado de paja es extremadamente difícil de apagar”, afirma Linda van der Heide, portavoz de la Región de Seguridad de Drente.
El escritor de Reed Doede ter Veld lo corrobora. “Un tejado de paja está cubierto por fuera con numerosas capas protectoras, que garantizan que el agua se deslice lo más fácilmente posible por el tejado. Esto dificulta la extinción cuando un tejado de paja se incendia.”
Además, no resulta más fácil añadir oxígeno, como ocurre precisamente con un tejado de paja. “Se trata de calzado que contiene combustible. Por eso es muy difícil apagarlo en el momento en que aparece una chispa”, afirma Van der Heide.
