La **situación humanitaria** en Gaza es cada vez más crítica. Desde el 26 de mayo, un total de **613 personas han sido asesinadas** durante la distribución de ayuda humanitaria, lo que incluye a **509 víctimas** cercanas a los sitios de una fundación estadounidense, según informes de la ONU. Este lamentable contexto se enmarca en un periodo de **bloqueo** severo y de una creciente escasez de alimentos y medicinas que ha llevado a la población al borde de la **hambruna**.
En una reciente conferencia de prensa, el representante de la **Organización Mundial de la Salud (OMS)**, Rik Peeperkorn, expresó su profundo descontento ante esta situación y afirmó: «**Esta tuerie insensée à Gaza doit cesser**». Las continuas ***agresiones*** han estado dirigidas a puntos de distribución de ayuda, afectando gravemente a las personas que apenas intentan acceder a alimentos. Peeperkorn enfatizó la necesidad urgente de poner fin a esta violencia sistemática.
Inicios de la distribución de ayuda humanitaria
La **Fundación Humanitaria de Gaza (GHF)** inició sus operaciones el **26 de mayo de 2023** después de más de dos meses de bloqueo por parte de Israel, que prohibió toda forma de ayuda humanitaria. Este bloqueo no solo impactó la disponibilidad de alimentos, sino que también despertó preocupaciones sobre la **falta de atención médica** y de otros suministros esenciales, advirtiendo a la población sobre el riesgo de una posible **hambruna**.
Las escenas en los puntos de distribución de GHF han sido **caóticas**, con la intervención del ejército israelí que, en varias ocasiones, ha disparado para controlar a las multitudes desesperadas. Ravina Shamdasani, portavoz del **Haut-Commissariat de l’ONU aux droits de l’homme**, destacó la creciente cifra de muertes, afirmando que «se han documentado 613 personas asesinadas desde el comienzo de las operaciones de la fundación, con un número alarmante de 509 muertes en sus cercanías». Más allá de estos números escalofriantes, el resto de las víctimas se reportaron en áreas donde se encontraban los convoys de otras organizaciones humanitarias.
El acceso a información precisa es sumamente complicado, ya que las estadísticas están en constante cambio debido a la falta de **acceso** a las áreas afectadas. La portavoz subrayó la necesidad urgente de una **investigación** independiente que esclarezca la responsabilidad de estas muertes. «¿Cuántas vidas se han perdido? ¿Quién es el responsable?», inquirió Shamdasani, enfatizando la importancia de contar con un **acceso seguro** y **transparente** a Gaza.
La defensa de la Fundación GHF
A pesar de las críticas, **Johnnie Moore**, presidente de la GHF y aliado del expresidente **Donald Trump**, defendió la labor de la fundación. Aseguró que en los sitios de **distribución** de la ayuda no ha habido incidentes violentos. «No hemos tenido ningún **incidente violento** en nuestras instalaciones ni en sus cercanías», afirmó Moore. Esta afirmación contrasta marcadamente con los testimonios recibidos por distintas organizaciones y agencias de noticias.
Desde principios de marzo, Israel impuso un **bloqueo humanitario** en la región, exacerbando las **escaseces** de alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales. A medida que comenzaban las distribuciones, los informes sobre el estado de salud de los heridos aumentaban alarmantemente. Peeperkorn visitó el complejo médico Nasser, que se describió como «rebosante de pacientes», donde han llegado miles de personas heridas, muchas de ellas **jóvenes** y **niños** afectados por disparos.
«Los pacientes están en todas partes, incluso en **los pasillos** y en unidades de **cuidado intensivo** improvisadas», comentó el Dr. Peeperkorn. Describió las **heridas** como devastadoras, enfatizando la gravedad de la situación: «Hay tantos casos de personas afectadas por disparos en la cabeza, el cuello, el pecho y las extremidades». Su análisis sobre la situación no solo evidencia la necesidad de **atención médica**, sino también un cese inmediato de las hostilidades en la región.
La situación en Gaza requiere de atención urgente y acciones concretas que garanticen la protección de los civiles y el acceso a la ayuda humanitaria. La comunidad internacional debe tomar medidas para poner fin a la violencia y facilitar el trabajo de las organizaciones que intentan aliviar el sufrimiento de la población, garantizando así los derechos más básicos de las personas afectadas.
