
Más de 3.600 personas han muerto y al menos 15.000 han resultado heridas en un fuerte terremoto de magnitud 7,7 en Turquía y la vecina Siria. Se teme que se agreguen cientos, posiblemente miles, de muertes, ya que muchos edificios derrumbados aún no pudieron ser registrados. Además, la miseria amenaza con ser aún mayor ahora que el servicio meteorológico turco advierte de nieve y fuertes vientos en la zona del desastre.
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