
Es de noche y suena la sirena antiaérea, fuerte e insistente. ¡El lobo aúlla! ¡El lobo aúlla!” Mariana (2) y Yasja (4) corren lo más rápido que pueden hacia la puerta principal, se ponen los zapatos y los abrigos. “¡Más rápido más rápido!” Es el juego que les ha ideado su madre María cuando suena la sirena antiaérea. Para que sea menos aterrador y tenso. Y eso es lo que está pasando ahora: bajan once pisos a pie, hasta el refugio antiaéreo. El ascensor podría averiarse en cualquier momento.

