
María es uno de los dos últimos propietarios de carruajes costeros en la ciudad costera. Su caso está un poco oculto detrás del Zeedijk, pero los clientes habituales siempre saben dónde encontrarla. “Mientras vaya, continuaré. No cuento los días. Hoy es bueno, ya veremos mañana”, dice Maria.
Las vacaciones de Pascua fueron bastante tranquilas, pero el fin de semana extendido promete estar más ocupado. “Ya hay algún movimiento por venir. Vamos a dibujar nuestro plan”, se ríe.
