Ce jueves, al inicio de la 12ª etapa de la **Vuelta a España** en Laredo, la **tensión** era palpable. La multitud de **banderas de Palestina** dificultaba casi la visualización de los ciclistas y sus autobuses. No obstante, la presencia de Israel-Premier Tech fue notoria cuando su autobús se abrió paso entre los abucheos de los manifestantes. Esta situación ya se había repetido en múltiples ocasiones desde el inicio de la carrera, el 23 de agosto.
El día anterior, la etapa tuvo que ser **acortada** y **neutralizada** en Bilbao debido a la presencia de manifestantes propalestinos. Agrupados a lo largo de la última **recta**, varios activistas intentaron romper las barreras antes del paso del pelotón por la línea de meta, lo que llevó a los organizadores a tomar decisiones drásticas. Durante el contrarreloj por equipos de la 5ª etapa, Israel-Premier Tech también se había visto bloqueada.
En contraste a un incidente aislado en el Tour de Francia, donde un manifestante logró irrumpir en los últimos metros de la carrera en Toulouse, lo que está ocurriendo en España es un fenómeno más intensificado. Los ciclistas ahora expresan su **preocupación por la seguridad**. “Nos sentimos en peligro”, afirmó el ciclista italiano **Simone Petilli**, quien sufrió una caída debido a un manifestante.
Un **legado** de Franco
La fuerte **solidaridad** hacia Palestina en España halla su raíz en el legado de la política exterior de **Franco**. Según **Benoît Pellistrandi**, profesor y especialista en historia política española, “Franco era proárabe, principalmente para garantizar el suministro de **petróleo** a España, y esta herencia se ha mantenido en la cultura política española, particularmente en la izquierda.”
Con una **izquierda independentista** muy activa, el **País Vasco** se convirtió en el escenario ideal para manifestaciones impactantes. Por ello, la interrupción de la 11ª etapa en Bilbao no fue sorprendente. “El País Vasco ha demostrado una vez más que es un líder mundial en la lucha por los derechos y la **libertad** de los pueblos”, afirmó el líder independentista vasco **Arnaldo Otegi**.
A nivel nacional, una mayoría en España respalda la causa palestina. El país reconoció oficialmente el **Estado de Palestina** el 28 de mayo de 2024, junto a **Irlanda** y **Noruega**. Esta decisión provocó que **Israel** retirara a su embajador en Madrid. “Los palestinos tienen derecho a un Estado, al igual que los israelíes”, manifestó el canciller español **José Manuel Albares**.
Estas declaraciones fueron respaldadas con firmeza por el Primer Ministro socialista **Pedro Sánchez**, quien afirmó: “El mundo entero está horrorizado por las imágenes que llegan desde Gaza. El número de palestinos muertos es verdaderamente intolerable.” En noviembre de 2023, Sánchez añadió que condenar los ataques de Hamas y, al mismo tiempo, el asesinato de palestinos en Gaza, no es solo una cuestión política, sino una cuestión de **humanidad**.
La **extrema izquierda** celebra las acciones
“No hay una **tradición** de población judía en España”, destaca Pellistrandi. La expulsión de los judíos en 1492 (bajo el decreto de la **Alhambra**) explica esta ausencia. Además, la prensa, incluyendo el diario **El País**, es conocida por su postura **propalestina**.
En el gobierno, sobre todo desde la **extrema izquierda**, las diversas acciones durante la Vuelta a España han sido recibidas positivamente. La ministra de Juventud y Niñez, **Sira Rego**, describió estas acciones como una “lección de humanidad” y una demostración del **compromiso del país** por la paz y los derechos humanos. Por otro lado, la vicepresidenta del gobierno, **Yolanda Díaz**, resaltó el “compromiso del país frente al genocidio”.
Desde la clase política de derecha, las voces generalmente tienden a apoyar a Israel, aunque sin aprobar la guerra actual liderada por **Netanyahu**. Sin embargo, su impacto es menor. “Desde hace tiempo, los españoles están comprometidos con la cuestión de los derechos humanos; existe un verdadero interés humanitario”, apunta Pellistrandi. Es curioso, dado que España no tiene **intereses** económicos significativos en Medio Oriente, pero es un tema que genera emociones intensas. Esto podría seguir perturbando las próximas etapas de la Vuelta.
