
Neyla Yahya, nacida con hidrocefalia, no viviría hasta los dos años y, si viviera, estaría condenada a vivir como planta de invernadero. Pero el niño milagroso de Rumst sigue sorprendiendo y coloreando el año 2024 lleno de hitos. “¿Qué nos enseña Neyla? Que rendirse no es una opción”. Una historia de valentía y perseverancia.
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