
El partido entre Cagliari y Milan terminó con una pelea entre jugadores, entrenadores y varios empleados con una cincuentena de personas, persiguiéndose y amenazándose en el terreno de juego tras el pitido final. Para desencadenar todo habrían sido los insultos racistas dirigidos por la curva de los ultras del Cagliari al portero rossoneri Mike Maignan, también blanco de un lanzamiento de objetos.

