
El presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz, se entrevistaron el lunes por la tarde sobre Siria, cuya capital, Damasco, fue capturada el domingo por grupos rebeldes. Se dice que los dos líderes europeos dijeron entonces que estaban “dispuestos a trabajar junto con los nuevos líderes, sobre la base de los derechos humanos fundamentales y la protección de las minorías étnicas y religiosas”. El gobierno alemán informa de ello a las agencias de noticias internacionales.
Scholz y Macron dijeron que “daban la bienvenida” a la caída de Bashar al-Assad como presidente porque “ha infligido un sufrimiento terrible al pueblo sirio y ha causado un gran daño a su país”, se lee en el comunicado. Scholz y Macron reaccionaron con alivio el domingo ante la caída del régimen sirio. Por el contrario, el presidente estadounidense, Joe Biden, dijo que los rebeldes “tienen una historia de terrorismo” y que Estados Unidos los juzgará por sus acciones. Estados Unidos también está “decidido” a no permitir que la milicia yihadista Estado Islámico (EI) se reagrupe en Siria.
El grupo rebelde Hayat Tahrir al-Sham (HTS), que provocó la caída de Assad, está catalogado como grupo terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea. Según los presentes, durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria programada con urgencia el lunes pasado, todavía no se discutió si HTS debería ser eliminado de esa lista.
Macron y Scholz advierten que cualquier cooperación con el nuevo gobierno en Siria debe basarse en los derechos humanos fundamentales y que se debe proteger a las minorías étnicas y religiosas.

