
A sus 37 años, Luis dice basta. Despedida de la selección en el Uruguay-Paraguay del viernes. Desde la previa a Sofía, pasando por las hazañas contra Liverpool y Barcelona, hasta el episodio de racismo con Evra y el mordisco de Chiellini: la historia de un delantero que nunca es banal
Qué sinvergüenzas son estos pistoleros. Viven del amor y el drama. Saben cómo hacernos llorar, cómo hacernos enojar, reír, volvernos locos, maldecir. Luis Suárez, entonces, también supo hacernos soñar. Detente, El Pistolero. A sus 37 años, con una lágrima en el rostro. “Lo he pensado, creo que es el momento adecuado porque tengo mis motivos. Es el momento en el que podré jugar tranquilamente mi último partido con la selección, lo afrontaré con las mismas ganas que aquel”. niño que jugó su primer partido en 2007″. Ocurrirá el viernes, contra Paraguay. Uruguay, tierra de ríos y hombres verticales, de hijos buenos y malos, podrá rendirle homenaje. “Soy Partiendo con la tranquilidad de haberlo dado todo por la selección. No tengo nada que reprocharme”, dijo Suárez. Y mientras tanto se detuvo, respiró hondo. Quería contener las lágrimas, las más fuertes. Pero como un auténtico personaje de western, Suárez vivió su paseo por las canchas de fútbol del mundo lleno de ternura y pesar. Así viven los aventureros, en el fuego y el arrepentimiento. “El peor momento que pasé fue con el error de 2014”. Era el Mundial de Brasil, esa mordedura de vampiro a Chiellini fue el error. Agua pasada, es hora de cabalgar hacia el atardecer.
