
Onno Terspstra es un gran voluntario. “Utilizamos una mezcla de especias y hierbas que eran muy comunes hace 400 años”, afirma. “Los pimientos largos ya existían en la época romana. Tienen un aroma a canela, anís y regaliz”. Por eso en la casa museo Bonck no huele a viejo y a humedad, sino que huele maravillosamente a galletas recién horneadas.
