
Desde BZ/dpa
Los traficantes de drogas han publicado sus propias reglas de la casa en un rascacielos en el suburbio parisino de Nanterre.
“Estimados vecinos, queridos vecinos, como habrán notado, estamos de vuelta en el edificio de gran altura”, dice el aviso con sonido oficial en el ascensor, como el periódico “el parisino” informado durante el fin de semana.
A esto le siguen las promesas de no dejar basura, no fumar y no hacer demasiado ruido en las zonas comunes. “No estamos aquí para interrumpir su vida cotidiana, solo para trabajar”, dice el código de conducta. Por el “bienestar de todos” no es necesario “gritar a los empleados”, es decir, a los distribuidores.
En general, se les pide a los inquilinos que “sigan las instrucciones” y si alguien alguna vez necesita ayuda, siempre están ahí para ayudar. “Saludos cordiales, la administración”, finaliza el reglamento de la casa impreso, que recibió una respuesta mixta de los residentes.
Un inquilino consideró que el aviso, en el que los comerciantes eran bastante abiertos sobre su comercio, era “completamente loco”. Otro habló de una provocación, y un tercero dijo que se rió al leer la nota. “Eso no es tan malo. No hay amenaza ni insulto”.
