
La mairie de Lectoure se encuentra actualmente en medio de un litigio con la sociedad Valvital, encargada de la explotación de los termas locales. Este conflicto gira en torno a un contrato de suministro de agua termal, que la comuna considera “desequilibrado”. Las tensiones se han agravado por el tema de las facturas de electricidad y mantenimiento que permanecen impagas.
El 27 de septiembre, el antiguo alcalde de Lectoure, Gérard Duclos, expresó su preocupación por este conflicto legal. Afirmó que el futuro del servicio termal en la ciudad podría estar en juego debido a la naturaleza desigual del contrato.
En un comunicado reciente, la administración municipal recordó el trasfondo de este acuerdo. El 4 de junio de 2019, el entonces alcalde Duclos firmó un contrato con Valvital que comprometía a la ciudad a cubrir los gastos de electricidad necesarios para el funcionamiento del pozo. Anualmente, la comuna asume unos 50.000 € en costos de electricidad relacionados con el bombeo, mientras que la retribución pagada por Valvital asciende a tan solo 20.000 € por aproximadamente 100.000 m³ de agua termal. La diferencia genera un déficit anual de 30.000 €, una pérdida que afecta a los residentes sin que ellos hayan recibido un beneficio directo, especialmente considerando que han financiado la construcción de un paso subterráneo que conecta los termas con el hotel de los Doctrinarios.
“Rééquilibrer les engagements”
La situación financiera y jurídica actual ha llevado a la comuna a solicitar una renegociación urgente que permita equilibrar los compromisos de ambas partes. La administración actual sostiene que los termas son un legado que deben cuidarse con la misma seriedad que otros equipamientos públicos, como la piscina. Sin embargo, las consecuencias económicas del contrato son graves y la ira de los ciudadanos es más que comprensible.
En opinión del equipo municipal actual, “el hotel Collège des Doctrinaires es el único equipamiento termal que realmente impacta en la economía local”, aunque, lamentablemente, los curistas no están utilizando el servicio en la medida que se esperaría. La administración local está lista para defender tanto sus intereses como los de sus habitantes, subrayando que la “época del establecimiento termal como requisito para el reconocimiento como ‘estación clasificada de turismo’ ya ha quedado atrás desde 2019”.
En este contexto, la necesidad de llegar a un acuerdo que favorezca tanto a la comuna como a la empresa es más que evidente. La comunidad de Lectoure se enfrenta a una realidad complicada, donde decisiones tomadas en el pasado están pasando factura en el presente. Con un enfoque proactivo y la voluntad de las partes de renegociar, existe la posibilidad de restaurar el equilibrio y asegurar que los termas sigan siendo un recurso valioso para la comunidad en el futuro.
Las tensiones entre la administración de Lectoure y Valvital reflejan no solo un conflicto administrativo, sino también lo que está en juego para los ciudadanos. Es imperativo considerar no solo los aspectos legales y financieros, sino también el valor emocional y cultural que los termas tienen para la región. En este sentido, un diálogo abierto y transparente podría ser la clave para solucionar este desencuentro.



