
El insuficiente rendimiento del ex jugador del Empoli exige reflexiones vinculadas al papel más delicado: en junio los nerazzurri podrían intervenir en el mercado para dar a Inzaghi una reserva de profundidad que pueda sustituir al turco
La silla es intocable. Tiene un solo propietario y un nombre claramente visible: Hakan Calhanoglu. Sin él, el Inter funciona de otra manera, con menos fluidez, también porque si el faro apaga las luces los barcos no tienen punto de referencia. La final de la Supercopa demostró que Inzaghi no puede renunciar al turco. Kristjan Asllani, útil a la hora de dirigir al equipo ante el Udinese en la Copa de Italia o quizás en Verona, no tiene la misma confianza en los partidos importantes. Contra el Milán fue el peor sobre el terreno de juego.


