
Según Broekman, los activistas se encontraban en zona roja cuando subieron a una compuerta ya abierta. “El alcalde Dales debería intervenir en tal caso, pero no lo hizo”. Agrega que Dales también debería haber actuado cuando XR ocupó una esclusa dentro de la zona roja y cuando dos esclusas fueron bloqueadas al mismo tiempo.
Además, según Broekman, a XR no se le impidió usar cubiertas faciales. “Nadie ha recibido ningún informe, a pesar de que se trata de violaciones de la orden de emergencia”, afirmó Broekman, frustrado. “Una vez más, a la policía no se le permitió intervenir y a XR se le permitió hacer lo suyo. Había 22 furgonetas antidisturbios y varios agentes de policía presentes tanto en el agua como en la esclusa. Esto costó miles de dólares”.
