Los impagos de consumidores en China ponen en jaque el impulso de Pekín por aumentar el gasto
Un problema creciente
Jack Chen, un trabajador de mantenimiento de telecomunicaciones de 27 años de la provincia de Jiangsu, es un reflejo del creciente problema que enfrentan muchos chinos en la actualidad. A pesar de nunca haber incumplido un pago, su informe de crédito ahora muestra una bandera roja debido a su creciente carga de deudas. Con un default estimado de 140,000 yuanes (aproximadamente 20,685 dólares), que representa casi un año de salario, Chen se encuentra en una situación financiera crítica. Su empleador recortó su salario y eliminó un subsidio de combustible este año, lo que lo llevó a una espiral de deudas.
La situación en el mercado laboral
La historia de Chen es cada vez más común en un contexto de un mercado laboral sombrío y una prolongada crisis en el sector inmobiliario. Los impagos de los préstamos de consumidores han alcanzado cifras récord, y se prevé que la situación empeore, especialmente entre los trabajadores de menores ingresos que se hunden más profundamente en la deuda.
La respuesta de Pekín a la crisis
Ante este panorama, Pekín ha intentado impulsar el gasto interno, animando a los consumidores a pedir préstamos y gastar. Sin embargo, el crecimiento económico del país se ha desacelerado a su ritmo más lento en más de tres años. A pesar de los esfuerzos de entidades como el Banco Popular de China para fomentar el crédito, muchos bancos han optado por endurecer los estándares de préstamo, eludiendo así la responsabilidad que podría conllevar la acumulación de deudas incobrables.
El dilema del crédito
La paradoja actual es que, en su mayoría, solo las personas con mal crédito buscan préstamos. Aquellos con una situación crediticia más solvente están reduciendo el uso de tarjetas de crédito. Esto ha llevado a un aumento en el riesgo de activos para los prestamistas. De acuerdo con Gavekal Dragonomics, el total de préstamos no rentables entre los hogares se ha incrementado más de un 20% el año pasado, alcanzando un total sin precedentes de 2.22 billones de yuanes (324.5 mil millones de dólares).
La gestión de los impagos
Los bancos han comenzado a gestionar los crecientes impagos evitando clasificaciones inmediatas de préstamos como no rentables. En su lugar, ofrecen reestructuraciones y extensiones de pago, buscando alternativas antes de la clasificación oficial de morosidad.
Un enfoque contradictorio
A pesar del aumento de las tasas de impagos, las autoridades continúan incentivando el crédito. Recientemente, elevaron el límite de subsidios por prestatario a 3,000 yuanes y ampliaron la elegibilidad para incluir planes de pago en cuotas de tarjetas de crédito. Sin embargo, algunos consumidores, como Susan Wu de 28 años, han decidido rechazar estas ofertas, prefiriendo evitar el inconveniente de llevar un registro de sus gastos.
La raíz del problema
El economista Minxiong Liao, de TS Lombard, señala que el verdadero obstáculo para aumentar el consumo no es el acceso al crédito, sino el crecimiento de ingresos, la distribución de riqueza y la necesidad de una red de seguridad social sólida. “Intensificar el crédito al consumo en hogares cuyos ingresos no están creciendo podría agravar el problema de morosidad,” advierte Liao.
Conclusión
La situación de los impagos de consumidores en China representa un desafío significativo para el gobierno y la economía del país. Mientras Pekín busca estimular el consumo y reactivar el crecimiento económico, las realidades del mercado laboral y la creciente carga de deuda de los ciudadanos complican esta tarea. La clave puede estar en abordar las causas subyacentes, como el crecimiento salarial y la distribución del ingreso, para fomentar un ambiente económico más saludable y sostenible.
