
Por Marie Sophie Krone
¡La última generación de Austria es cosa del pasado!
No habrá más protestas como los palos en las calles, y también se deben poner fin a otras formas de activismo anterior. Así lo anunció el martes la portavoz Marina Hagen-Canaval a la Agencia de Prensa de Austria.
El comunicado dice: “Hoy ponemos fin a nuestras protestas y a la Austria de Última Generación. Utilizamos los fondos restantes para cubrir los costos de criminalización e investigaciones. Nuestros canales de donación siguen abiertos porque aún quedan multas elevadas y costos legales elevados”. El gobierno es incompetente y la población ha decidido reemplazar los combustibles fósiles.
Adhesivo climático: “La sociedad ha fracasado”
Como de costumbre, la última generación se mostró pesimista: “Protestamos de muchas maneras y continuamos a pesar del odio y las amenazas de muerte. El gobierno acepta que es responsable de la muerte de miles de millones de personas. La sociedad ha fracasado”.
“Seguimos enojados”
La última generación parece ser menos crítica con sus propias acciones: no mencionan que en julio derramaron pintura en el aeropuerto de Viena y arruinaron la velada de cientos de conductores con sus tareas de pegado de carreteras. En cambio, aparecen más publicaciones que anuncian: “Seguimos enojados” y “los súper ricos nos están matando a todos”.
Sigue siendo dudoso que los conductores molestos se deshagan definitivamente de los activistas. El fin de la campaña no significa que en el futuro no habrá más protestas climáticas en Austria, pero bajo un nuevo nombre, según Last Generation.
Los activistas no dijeron si sus protestas ayudaron en última instancia al clima. Aunque sus campañas de pegado recibieron atención mediática, no se sabe cuánto benefició al medio ambiente. Sin embargo, han causado muchos daños materiales: varios de los activistas tienen que responder ante los tribunales, con decenas de miles de euros en juego.
