Las **carreteras** de Francia no solo son un medio para viajar, sino también una oportunidad para descubrir pueblos únicos y llenos de encanto. La federación de los **pueblos etapas** destaca entre las alternativas turísticas. Con un total de **78 pueblos**, este distintivo es un símbolo de calidad y hospitalidad que se observa fácilmente en las señales a lo largo de las **rutas nacionales** y las **autopistas**. Cada año, esta comunidad da la bienvenida a dos o tres nuevos pueblos, uno de los cuales es **Baccarat** en 2025, junto con **Bonneval**. Este **label**, creado hace tres décadas en **1995**, representa una mezcla de tradición y modernidad que atrae a viajeros en busca de auténticas experiencias.
Para obtener este prestigioso reconocimiento, los pueblos deben cumplir **ciertos requisitos**. Uno de los más fundamentales es estar ubicados a menos de cinco **kilómetros** de una ruta principal, además de tener una **población** inferior a 5,000 habitantes. La oferta de **restauración**, **alojamiento** y comercios debe ser continua durante todo el año. La **renovación del label** se realiza cada cinco años bajo el control del Estado, asegurando que cada localidad mantenga estándares de calidad.
A lo largo de los años, los **criterios** establecidos por la federación han evolucionado considerablemente. Según **Béatrice Coiffard**, directora de la federación francesa de pueblos etapas, se han añadido requerimientos como áreas dedicadas a los **camping-cars** y la inclusión de **puntos de carga** para vehículos eléctricos. Estos aspectos son ahora indispensibles, reflejando un enfoque en la sostenibilidad y la modernización de los servicios turísticos.
Una cotización de 1,50 euros por habitante
No todas las localidades logran mantener su estatus en la federación; en los últimos años, tres pueblos, **Guillestre**, **L’Argentière-la-Bessée** y **La Rochefoucauld**, han decidido retirarse. Las razones son variadas: desde un **falta de compromiso** entre comerciantes hasta cambios políticos que dificultan la **medición de beneficios económicos** que aporta el label. Sin embargo, aquellos que se quedan lo hacen porque ven los resultados positivos en el comercio local.
Ser parte de esta federación no es gratuito. Cada pueblo debe pagar una **cuota** de 1,50 euros por habitante para poder colocar los **paneles de señalización** en las carreteras. Además, muchas localidades deben realizar **importantes inversiones** para mejorar su infraestructura. Por ejemplo, **Châteaubourg** en Ille-et-Vilaine gastó cerca de **150,000 euros** en la instalación de bloques de **baños públicos autoneteantes**, una inversión considerable que no todas las localidades pueden asumir.
A pesar del costo, los beneficios son evidentes. La federación de pueblos etapas asegura que la marca crea un impacto positivo en los pueblos involucrados. De hecho, un **87%** de los comerciantes consideran que el label es un importante activo para su localidad, y muchos reportan un **aumento de hasta un 30%** en sus ingresos. Esto sugiere que la visibilidad ofrecida por el label, sumada a la **calidad de servicios** proporcionados, puede traducirse en un crecimiento significativo para los negocios locales.
En conclusión, los **pueblos etapas** representan una valiosa propuesta para quienes buscan una experiencia auténtica en Francia. A través de sus criterios y procesos de evaluación, no solo preservan la cultura local, sino que también fomentan el crecimiento económico. El compromiso de cada municipio por mantener y mejorar sus servicios refleja su dedicación a brindar una experiencia inolvidable a los viajantes, asegurando que la belleza de Francia sea más accesible y valorada por todos.

