
En la segunda mitad, pasaron el balón al rival. El Sevilla reaccionó correctamente y se llevó consigo al árbitro francés y puso la presión. Devolvieron al público dormido al partido con un gol de plena oportunidad.
Ante nosotros hubo toda una sesión de “El fútbol no tiene justicia”. Se perdieron tantas posiciones, se usaron elecciones equivocadas en situaciones tan adecuadas que vimos las golosinas “Yo no como, tú comes”.

