
Schiphol ofrece a los viajeros la oportunidad de reservar un horario en el que pueden pasar por el control de seguridad. De esta forma, el aeropuerto espera evitar que los pasajeros lleguen demasiado pronto o tengan que hacer largas colas. El año pasado, la seguridad ocupada provocó largos tiempos de espera, lo que provocó la pérdida de vuelos y retrasos en los días pico.
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