
Alrededor de 47,000 personas de edad avanzada necesitan una inyección de ojos varias veces al año para restaurar su buena visión. “Solo de esta manera puedo conducir el auto yo mismo”, testifica Griet de Craen (78). Desde Corona, el tratamiento también pudo con el oftalmólogo, pero el Riziv quiere contenerlo, y el reembolso, solo a los hospitales. Los oftalmólogos reaccionan enojados: “De esta manera, 4.5 millones de euros van a los hospitales nuevamente, mientras que el paciente es olvidado”.
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