
THOMAS SAMSON / AFP
La importancia de escuchar a los niños
Cada 20 de noviembre, la Journée mondiale des droits de l’enfant nos recuerda que los niños son sujetos de derechos y no posesiones de los adultos. Este día no debe ser solo un ritual, sino un recordatorio de un contrato social fundamental que se encuentra en peligro.
La voz de los niños
Los adultos hemos hablado durante mucho tiempo en nombre de los niños, creyendo saber lo que es mejor para ellos. Sin embargo, es vital reconocer que los niños tienen su propia voz y tienen mucho que decir sobre su vida diaria, su futuro y el mundo en el que viven. Este derecho a participar en las decisiones que les afectan es innegable, y nuestra responsabilidad es escucharles.
Responsabilidad de Francia
Francia se sitúa en una posición especial, ya que fue uno de los primeros países en ratificar la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Por lo tanto, tiene la responsabilidad de hacer de la voz de los niños una parte integral de la toma de decisiones públicas.
Espacios para la participación infantil
En el ámbito escolar
En las escuelas, la creación de consejos de niños puede ser una herramienta poderosa. Estos actos no solo ofrecen un espacio para que los niños expresen sus pensamientos y propuestas, sino que también fomentan una cultura de participación activa y compromiso cívico desde una edad temprana.
Consejos municipales
A nivel local, los Consejos Municipales de Niños y Jóvenes deben ser escuchados en relación a proyectos urbanos y políticas públicas. Esto es esencial para que las ciudades reflejen verdaderamente las necesidades y deseos de todos sus ciudadanos.
Consultas adecuadas
En el ámbito nacional, es crucial que se implementen consultas directas, claras y adaptadas a diferentes edades. No solo se trata de escuchar de manera simbólica, sino de incorporar de manera efectiva las opiniones de los niños en políticas que les afectan.
Más allá del futuro
Los niños no son solo el “futuro” de nuestra sociedad; son una parte activa del presente. Al escucharlos y hacerles partícipes de las decisiones, no estamos únicamente “formándoles”, sino cumpliendo con nuestro deber de ser ejemplos y ciudadanos responsables.
Un momento de cambio
La Journée mondiale des droits de l’enfant puede ser un instante crucial para este cambio. Si optamos por escuchar y autenticar la voz de los niños, no solo les honramos, sino que reforzamos la democracia que tanto valoramos en nuestra sociedad.
Conclusión
Escuchar a los niños es un acto de responsabilidad adulta. Debemos comprometernos no solo a oír lo que tienen que decir, sino también a actuar en consecuencia. De este modo, no solo contribuimos a su bienestar, sino que también fortalecemos los cimientos de una sociedad verdaderamente democrática.



