
Bruce Springsteen formó parte de la primera generación de herederos del rock ‘n’ roll. Sobre todo porque veía el rock como algo más que música.
“De los grandes artistas que me precedieron, no sólo recibí incontable inspiración”, dijo una vez a Rolling Stone, “sino también una comprensión de cuál es mi propio lugar. Estas personas eran realmente buscadores. Hank Williams, Frank Sinatra, James Brown. Estas eran las personas que significaban algo para mí. Woody Guthrie, Dylan. Como eran las fronteras de la identidad estadounidense, cambiaron el curso de nuestra historia y nuestra autoimagen”.
Bruce Springsteen – “La Tierra de la Selva”:
Al principio de su carrera, le gustaba combinar el gran gesto -los grupos de palabras típicos de Dylan en “Blinded By The Light” o el muro de sonido de “Jungleland”- con las historias precisas y apasionantes que “Thunder Road” o hizo que “Born To Run” fuera tan universalmente accesible.
Con Springsteen, incluso una crisis existencial –como en “Badlands”– se transformó en un himno conmovedor. El resultado culminante de este enfoque fue “Born In The USA”, que acumuló siete sencillos Top 10 sólo en Estados Unidos, el mismo número que “Thriller” de Michael Jackson.
No se puede dar suficiente crédito a Springsteen por utilizar este período de éxito comercial para redefinir su sonido y sus historias y reducirlas a un formato más íntimo. “Tunnel Of Love” (1987), pero especialmente “The Ghost Of Tom Joad” de 1996, fueron los mejores ejemplos de ello.
identidad americana
El círculo se cerraría de nuevo cuando, tras el reencuentro con la E Street Band (1999), volvió cada vez más al punto de partida de su viaje. “Todas mis canciones tratan, en última instancia, de la búsqueda de la propia identidad, que en mi caso es una identidad estadounidense”, dijo una vez.
“Y sobre aferrarnos a lo que vale la pena, lo que hace que este país sea tan especial. Porque todavía creo en eso”.



