En un momento crucial para la **política internacional**, los países del **G7** han comenzado discusiones en Canadá para abordar el tenso conflicto entre **Irán e Israel**. Este encuentro marca el primer gran **summit** desde que Donald Trump asumió nuevamente el poder, lo que ha generado una cierta **inestabilidad** dentro de este grupo de democracias industriales (Alemania, Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia y Japón).
El presidente estadounidense llegó al país por la tarde, vistiendo una **gorra blanca** con el lema **”Make America Great Again”**. Será un momento clave, no solo para los miembros del G7, sino también para **líderes invitados** de países como **India, Ucrania, México, Sudáfrica y Australia**, quienes aportarán diversas perspectivas a la mesa de negociación.
Evitar una escalada
La **prevención de conflictos** será una prioridad clave, especialmente ante los múltiples temas de fricción que enfrentan los aliados, desde **aranceles impuestos** por Trump hasta la guerra en Ucrania y las tensiones en el Medio Oriente.
Uno de los tópicos más sensibles es la reciente escalada entre Israel e Irán, donde el país hebreo ha lanzado una **campaña militar masiva** contra el programa nuclear iraní. Fuentes gubernamentales indican que los líderes del G7 están trabajando en una **declaración conjunta**, aunque persiste la incertidumbre sobre si esta incluirá un llamado a la **desescalada** o simplemente respaldará la **defensa de Israel**.
El domingo, la presidenta de la **Comisión Europea**, Ursula von der Leyen, comentó que había instado al primer ministro israelí, **Benyamin Netanyahou**, a optar por **diplomacia** como solución a largo plazo, aunque sin solicitar un alto el fuego por el momento.
Trump también expresó optimismo sobre la posibilidad de un acuerdo, mientras que el presidente francés, **Emmanuel Macron**, anheló un regreso a la calma en las próximas horas entre Irán e Israel.
La **ofensiva** israelí ha sido respondida por Teherán con lanzamientos de misiles y drones, advirtiendo sobre una “respuesta devastadora” y afirmando que Israel dejará de ser “habitable”.
Pero también la Ucrania
El conflicto en **Ucrania** es otro de los puntos importantes en la agenda de Kananaskis. El presidente ucraniano, **Volodymyr Zelensky**, se reunirá con Trump tras haber sido objeto de humillación pública en el pasado. Esto añade una capa adicional de complejidad a las conversaciones.
Trump ha retomado el diálogo con el presidente ruso, **Vladimir Putin**, quien ha mostrado disposición para reanudar las negociaciones. Desde Europa, la presión aumenta sobre Trump para que implemente **nuevas sanciones** contra Rusia, enfocándose en las **exportaciones de petróleo**.
Los derechos de aduana en cuestión
Otro tema crítico es el de los **aranceles** impuestos por Trump. Su administración ha establecido **impuestos** de al menos el 10% sobre una gran variedad de productos importados a Estados Unidos, alterando el rumbo de la **globalización** y amenazando con un aplicado **recesión económica** a nivel mundial.
Von der Leyen enfatizó la necesidad de mantener **intercambios comerciales** “justos, predecibles y abiertos” y evitar políticas **proteccionistas**.
Este summit tiene un significado especial para **Canadá**. La última vez que el país acogió al G7, en 2018, se vivió un enfrentamiento entre Trump y el ex-primer ministro **Justin Trudeau**, que dejó relaciones tensas entre ambos líderes. Este encuentro se da en un clima de desconfianza, ya que Trump había insinuado previamente que Canadá podría ser el **51º estado estadounidense**.
El primer ministro canadiense **Mark Carney** se reunirá cara a cara con Trump, además de la interacción con Zelensky y la presidente mexicana **Claudia Sheinbaum**. El **resultado** de estas discusiones podría impactar no solo a las naciones representadas en el G7 sino al equilibrio de poder global en general.


