
NASA reanuda operaciones del espacio Psyche tras solucionar problemas de propulsión
El satélite Psyche de la NASA ha vuelto a estar en funcionamiento después de que sus ingenieros lograran cambiar a una línea de combustible de respaldo en una impresionante pieza de mantenimiento remoto. Este cambio ha solucionado un problema de propulsión solar eléctrica que se detectó inicialmente en abril, cuando los ingenieros notaron una caída de presión en la línea que alimenta el gas xenón a los propulsores. Los propulsores eléctricos de Psyche, que ionizan y expulsan xenón para impulsar la nave, fueron apagados mientras el equipo investigaba el problema.
A pesar de que el problema no afectó inmediatamente a la trayectoria de la nave, era crucial que los propulsores reanudaran su funcionamiento antes de mediados de junio. La NASA tomó la decisión de cambiar a la línea de combustible de respaldo después de concluir que una válvula defectuosa en la línea original era la causa de la caída de presión. Esta válvula es responsable de gestionar el flujo del propelente y se considera que una parte dentro de ella está causando una obstrucción.
Cambio exitoso a la línea de respaldo
La línea de respaldo incluye una válvula idéntica, y el equipo ha optado por dejarla abierta para evitar que el problema se repita. Este cambio significa que los propulsores pueden reanudar su operación a partir de mediados de junio. Según la NASA, Psyche ya ha recorrido más de un mil millones de kilómetros (628 millones de millas).
Psyche se establece para alcanzar su objetivo, un asteroide rico en metales, en 2029. Está programado para sobrevolar Marte en 2026, utilizando la gravedad del planeta para impulsarse hacia su destino. Sin embargo, esta trayectoria requiere la suave propulsión de sus propulsores eléctricos. El problema de la válvula es la primera dificultad importante que enfrenta la nave, que despegó en 2023 después de múltiples retrasos, incluidos problemas para preparar su software.
Misión Psyche y su importancia científica
El objetivo de la misión Psyche es ofrecer una visión más clara de la formación de planetas al estudiar un asteroide metálico único que podría ser el núcleo expuesto de un planeta primitivo. Una vez que la sonda llegue a su destino, se espera que pase aproximadamente dos años en órbita. Durante este tiempo, los científicos esperan que los datos recopilados de sus observaciones ayuden a entender mejor cómo se forman los planetas. El asteroide tiene alrededor de 280 kilómetros de ancho en su punto más amplio.
El año pasado, Psyche activó sus propulsores. Según la NASA, “la presión ejercida por los propulsores es aproximadamente la que sentirías al sostener tres monedas de veinticinco centavos en tu mano.” Sin embargo, al operar durante períodos prolongados, se espera que estos logren acelerar la nave suavemente hasta alcanzar velocidades de 124,000 mph (200,000 kph).
Preocupaciones para el futuro de la misión
Aunque la misión sigue en marcha, la necesidad de conmutar a un sistema de respaldo ya es motivo de preocupación. Aún quedan otros cuatro años antes de que la sonda llegue a su destino y, si bien los ingenieros han solucionado este inconveniente, los desafíos técnicos siempre están presentes durante misiones espaciales de larga duración.
Psyche no solo ha sido un laboratorio de investigación; también se ha utilizado como banco de pruebas para una demostración de comunicaciones ópticas durante su viaje, y se registraron algunas impresionantes velocidades de transmisión de datos durante el trayecto.
En conclusión, la exitosa reactivación de la misión Psyche demuestra la resiliencia y la capacidad técnica de la NASA para abordar y solucionar problemas imprevistos en el vasto espacio, apuntando siempre hacia objetivos científicos más ambiciosos.



