
Los Délégués: Pilares de Lourdes Cancer Espérance
En la reciente asamblea general de Lourdes Cancer Espérance (LCE) celebrada en marzo, se reafirmó la importancia de los delegados, considerados como los auténticos pilares de la asociación. Este evento no solo fue una reunión de planificación para el próximo peregrinaje, sino también un emotivo pasar de testigo para once nuevos delegados departamentales.
Reconocimiento a la Labor Voluntaria
Pierre Haab, presidente de LCE, abrió la asamblea destacando la labor de los delegados. Sin ellos, el crecimiento y desarrollo de la asociación serían imposibles. Con la perspectiva de alcanzar casi 6,700 miembros y 4,130 peregrinos para 2025, Haab expresó su gratitud a los once nuevos voluntarios que se unen a esta noble causa.
Historias de Dedicación y Espiritualidad
La responsabilidad de ser un delegado es asumida con seriedad y devoción. Un claro ejemplo es Jacqueline Doyen, quien ha sido delegada durante doce años. Durante una jornada de amistad, celebrada en enero, pasó el flambeau a Dominique Blanchard. Doyen compartió que su conexión con LCE comenzó cuando su marido enfrentó una enfermedad. “No pedía la cura, solo encontrar paz interior”, recordó Jacqueline. Su experiencia en los peregrinajes ha sido transformadora, brindando alegría y confianza a quienes participan.
La labor de un delegado va más allá de la organización; se trata de ser un apoyo emocional para otros. Jacqueline enfatizó que su misión fue escuchar a cada miembro y compartir la esperanza que LCE proporciona. Además, se comprometió a secundar a Dominique Blanchard en su nuevo rol durante el 2026.
La Irreemplazable Bienvenida de la Comunidad
Dominique Blanchard, quien decidió asumir la delegación a pesar de sus limitaciones de tiempo, llegó a LCE hace cinco años a través de su esposa. “El peregrinaje es un momento intenso de oración, alegría y fraternidad”, afirmó. Aunque enfrenta sus desafíos personales, como cuidar a su esposa enferma, Blanchard se siente motivado por la “bienvenida” que recibe de la comunidad de LCE. “Juntos, somos más fuertes”, concluyó.
Un Envío Espiritual
Tras la asamblea, todos los delegados presentes asistieron a una misa en la Basílica de la Inmaculada Concepción. En esta ceremonia, el padre Xavier d’Arodes, capellán nacional, envió en misión a los once nuevos delegados, marcando el inicio de su labor en LCE. Este acto simbólico subraya la conexión espiritual que une a los miembros de la asociación y su compromiso hacia la comunidad.
Conclusiones
La asamblea general de LCE no solo fue un momento para reflexionar sobre el futuro de la organización, sino también una celebración del compromiso y la solidaridad que los delegados aportan. A medida que se preparan para el próximo peregrinaje, la luz de la esperanza sigue brillando gracias a la dedicación de estos valientes voluntarios.



