
En Bailando con las Estrellas, donde se disputará esta noche la final, Divina mostró una nueva faceta al llorar profusamente por la lesión de su pareja: “La deportista siempre salió primero”. ¿Unir? “Los extraño”. Pero la revolución se llama Matilde: “Con ella el tiempo tomó otra forma”
Ella es la Divina para todos. Porque hay poco de humano en ganar un oro y una plata en los Juegos, siete títulos mundiales, 14 europeos, 130 italianos, participar en cinco finales olímpicas (en sus 200) y acumular récord tras récord. Tan extraordinario, tan Divino, que muchas veces parece distante del resto del mundo. Ahora, sin embargo, algo ha cambiado: Federica Pellegrini es y seguirá siendo siempre la reina de la natación italiana, pero hoy los italianos también comprenden su profunda sensibilidad, su calidez y su fragilidad, que pueden ir más allá de su absoluta determinación. «Pero yo siempre he sido así. Como atleta no lo dejé notar”. Ahora sí, por fin. El mérito es sobre todo de su abrumadora experiencia en Bailando con las estrellas, que terminará esta noche con la final, pero también de la llegada de Matilde, su pequeña, que inevitablemente cambió prioridades y puntos de vista. Y Federica, que amaba locamente su vida como deportista, no cambiaría ni un minuto de su nueva vida como madre en este momento.
