
GUILLAUME HORCAJUELO / AFP
Emmanuel Macron photographié lors d’un déplacement à Toulouse le 12 novembre (illustration)
• Emmanuel Macron dirige su atención hacia los « burgueses de los centros urbanos » por su consumo de drogas, aunque los estudios indican un uso generalizado entre todas las clases sociales.
• El cannabis es la droga ilícita más consumida, y el uso de cocaína ha aumentado significativamente, afectando a diversos sectores.
• El consumo se expande ahora a áreas rurales, aunque los servicios de reducción de riesgos son menos accesibles.
Emmanuel Macron ha llamado la atención de manera sorprendente hacia los « burgueses de los centros urbanos » en una reciente reunión sobre narcotráfico. Según la portavoz del gobierno, Maud Bregeon, Macron señaló que no se puede lamentar las muertes a causa de la violencia relacionada con las drogas mientras se sigue consumiendo. Esta afirmación parece desplazar parte de la responsabilidad hacia los consumidores, especialmente aquellos de altos ingresos que viven en áreas consideradas exclusivas. Sin embargo, este enfoque, al parecer, ignora un panorama más amplio del consumo de drogas en Francia.
El consumo de drogas en diversas clases sociales
Los estudios recientes han puesto de manifiesto que tanto el cannabis como la cocaína tienen un uso extendido en diferentes estratos sociales. El cannabis sigue siendo la droga más consumida en Francia, con alrededor de un millón de usuarios diarios. La Oficina Francesa de Drogas y Tendencias Adictivas (OFDT) señala que, aunque su consumo se ha estabilizado entre los adultos, ha disminuido significativamente entre los adolescentes.
La realidad del consumo rural
El impulso del consumo de cocaína ha crecido en Europa de manera alarmante, multiplicándose por diez entre 1993 y 2023 en Francia, convirtiéndose ahora en la segunda droga más consumida. Este aumento de consumo no se limita a los « burgueses » mencionados por Macron; la cocaína ahora afecta a una gama vasta de la población, incluidos aquellos de clases trabajadoras.
Inserción social y adicciones
La investigación sugiere que una mejor inserción social protege contra las adicciones. La Mildeca menciona que la tendencia hacia el uso de sustancias disminuye con una mejor integración laboral y social. Las personas en situaciones de vulnerabilidad, especialmente aquellas con problemas de salud mental o condiciones laborales difíciles, tienden a reportar un mayor uso de cannabis.
Ubérización del tráfico de drogas
La diferencia entre consumo en áreas urbanas y rurales se diluye a medida que el narcotráfico se ubica en distintas geografías. Un estudio de 2013 demostró que hasta el 46% de los marineros jóvenes en ciertas regiones de Francia tenían resultados positivos para cannabis, y un 8% para cocaína. A pesar de la disponibilidad de las drogas, los servicios de atención y reducción de riesgos son notablemente menos accesibles en entornos rurales.
Un problema que requiere atención integral
La retórica de Macron puede resultar atractiva en un contexto político, pero desdibuja la complejidad de un problema que abarca todas las clases sociales y que, por lo tanto, requiere un enfoque más holístico y menos estigmatizador. Es esencial abordar esta situación desde múltiples ángulos, incluyendo el acceso a tratamientos y servicios de salud, para desmantelar el ciclo de adicción y violencia asociado con el narcotráfico.

