
Según el Reino Unido, se trata de una solución sostenible que aborda cuestiones clave, preserva el Acuerdo del Viernes Santo y protege el mercado interior de la UE. Por ejemplo, la ley propuesta establece que, a través de varios canales, se puede hacer una distinción entre los bienes comercializados dentro del Reino Unido y los bienes que deben cumplir con los requisitos de la Unión Europea. Eso ahorraría costos y papeleo innecesarios.
Recortes de impuestos
Las empresas que producen bienes para Irlanda del Norte deberían poder decidir por sí mismas si quieren cumplir con las normas del Reino Unido o de la UE. Londres quiere poder ofrecer a las empresas de Irlanda del Norte los mismos recortes de impuestos que a las empresas del resto del Reino Unido. Finalmente, los británicos quieren que las disputas comerciales sean resueltas por un tribunal independiente y no por el Tribunal Europeo.
Con los pasos, Londres está poniendo una bomba bajo el acuerdo del Brexit. Esto fue negociado con la Unión Europea por el propio gobierno de Boris Johnson.
Por lo tanto, Bruselas no está contenta con las acciones unilaterales de Londres. Maros Sefcovic, vicepresidente de la Comisión Europea, ha amenazado con emprender acciones legales. El gobierno irlandés también teme muchas incertidumbres nuevas y tensiones crecientes en Irlanda e Irlanda del Norte.
