
En el último trimestre del año pasado, los belgas compraron un 36 por ciento más de productos alimenticios en el extranjero que el año anterior, lo que representa un récord histórico de 172 millones de euros. ¿Qué significa eso para los supermercados en su propio país? “Las reservas se están acabando y es culpa de los políticos”, responde tajante la federación alimentaria Fevia.
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