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Estudio publicado en «Cognitive Development» muestra que los bebés pueden mentir desde tan pronto como 10 meses.
La capacidad de los bebés para engañar ha sorprendido a investigadores y padres por igual. Un estudio reciente de la Universidad de Bristol, publicado en la revista científica Cognitive Development, revela que algunos niños comienzan a experimentar con la mentira a tan temprana edad como los 10 meses.
¿Cuándo comienzan a mentir los bebés?
No se necesita saber caminar o hablar para que un bebé empiece a manipular situaciones a su favor. La investigación ha mostrado que los bebés descubren rápidamente que pequeños engaños pueden ayudarles a conseguir lo que desean de los adultos.
El estudio, que involucró a más de 750 padres de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia, encontró que algunos niños mostraron comprensión del concepto de mentira incluso a los 8 meses de edad. Los comportamientos engañosos se manifestaron a través de diversas tácticas que los adultos, a menudo, no perciben.
Comportamientos engañosos de 8 meses a 2 años
A partir de esta edad, ciertos niños comenzaron a mostrar acciones que comprobaban su capacidad para ocultar la verdad. Por ejemplo, pueden simular no escuchar al adulto que les indica que es hora de recoger o negar haber comido golosinas aunque sus caras lo delaten.
La profesora Elena Hoicka, autora principal del estudio, destaca que los bebés pueden esconderse o distraer a los padres mientras realizan acciones que saben que están prohibidas, como comer dulces a escondidas.
La evolución del engaño entre los 2 y 3 años
Al llegar a los tres años, los niños no solo perfeccionan sus habilidades de engaño, sino que también las complejizan. A medida que su comprensión del lenguaje y la cognición crecen, empiezan a emplear mentiras más elaboradas y exageraciones. Por ejemplo, un niño podría decir que comió toda su comida, cuando en realidad solo ha probado algunas cucharadas.
Además, comienzan a utilizar la omisión de información, como cuando acusan a un hermano de un comportamiento sin mencionar que ellos lo provocaron primero. Estas tácticas aumentan a medida que se sienten más seguros en sus habilidades sociales.
Reconocer el engaño en el desarrollo infantil
Entender que la mentira forma parte del desarrollo normal en la infancia puede ayudar a los padres a manejar estas situaciones con mayor calma. La profesora Hoicka asegura que la capacidad de engañar no solo es normal, sino también un signo de desarrollo cognitivo saludable.
Al conocer los diferentes tipos de engaños que los pequeños pueden practicar según su edad, los padres pueden anticiparse a estas conductas y comunicarse mejor con sus hijos para guiarlos en el desarrollo de habilidades sociales y emocionales.
Por lo tanto, es vital observar y comprender que, a medida que los niños crecen, también lo hacen sus habilidades para entender las emociones y las intenciones de los demás, lo cual juega un papel fundamental en sus interacciones sociales.




