
FRANCK FIFE / AFP
Kylian Mbappé, capitán de la selección de Francia, durante el partido anterior entre los Bleus y Ucrania, el 5 de septiembre de 2025.
Enfrentando la historia: el dilema de jugar en una fecha simbólica
El 13 de noviembre de 2015, Francia fue golpeada por un ataque terrorista durante un partido amistoso contra Alemania, lo que dejó una huella imborrable en la memoria colectiva del país. Diez años después, el equipo nacional se encuentra nuevamente en la misma fecha, esta vez para enfrentar a Ucrania en un partido crucial para la clasificación al Mundial de 2026. Por lo tanto, el contexto de este encuentro es más que un simple desafío deportivo; es también una confrontación con el pasado.
Una decisión difícil para los Bleus
Didier Deschamps, el director técnico de la selección francesa, ha expresado su deseo de evitar jugar en esta fecha cargada de simbolismo. Su portavoz mencionó que, por mucho que se quisiera, no había otra alternativa viable según las reglas de la Federación Francesa de Fútbol (FFF). Deschamps declaró: “Si hubiésemos podido evitar jugar este 13 de noviembre, habría sido mejor”.
La FFF aclaró que el partido se debe jugar para mantener la equidad deportiva en el proceso de clasificación, y el calendario internacional no permitía otra fecha. La situación revela la tensión entre la necesidad de recordar y el imperativo de competir.
Expectativas para el partido: una victoria con matices
El encuentro no solo es vital para asegurar la clasificación de Francia a la próxima Copa del Mundo, también se llevará a cabo en un ambiente de solemnidad. Antes de iniciar el partido, se guardará un minuto de silencio en memoria de las víctimas del ataque de 2015, recordando el dolor que sigue presente en la sociedad francesa.
Objetivo: clasificar sin festejar
A pesar de la relevancia del partido, el capitán Kylian Mbappé ha subrayado la necesidad de ser respetuoso y humilde en caso de una victoria. “Jugar diez años después es especial. Espero que este encuentro haga que el día sea un poco menos difícil para aquellos que han sido tocados por estos trágicos eventos”, afirmó. Así, se establece la expectativa de una victoria, pero con una clara advertencia de no celebrarla de forma desmedida.
Un rival decidido: Ucrania
Por su parte, Ucrania también llega al partido con el objetivo de conseguir la clasificación, deseosa de dejar una huella positiva en un momento de profunda adversidad debido a la guerra. Después de haber fallado en la clasificación para el último Mundial, el equipo ucraniano está decidido a no repetir la historia. Este partido representa no solo un camino hacia la Copa del Mundo, sino una lucha por la dignidad y la resiliencia de su nación.
Así las cosas, se anticipa un encuentro no solo de fútbol, sino de emociones intensas y recordatorios constantes del pasado, con ambos equipos intentando lograr un futuro mejor.



