
En Castelmassa, un pueblo de 4 mil habitantes en la región del bajo Véneto, la piscina municipal cierra. Al menos hasta que las condiciones lo permitan. Las subidas de precios de la energía son demasiado elevadas, lo que entre costes de gestión, personal, productos químicos, agua y mantenimiento ha puesto de rodillas a la administración municipal. Lo mismo sucede en Pontassieve, Florencia: incluso allí, ya no es posible garantizar el funcionamiento de la planta.
Mientras tanto, en la zona de Belluno, una ordenanza deja dos túneles a oscuras y apaga las farolas desde las 2.30 hasta la madrugada para ahorrar dinero. Noches de luna también en Torrebelvicino (Vi), donde el alumbrado público “cierra los ojos” a medianoche para reabrirlos por la mañana, y en Ancona, que opta por un cierre cronométrico: una hora y veinte minutos antes del amanecer.
El aumento de los costes energéticos pesa tanto sobre los hombros de los ciudadanos como sobre los de los municipios, y son muchas las administraciones que denuncian la falta de recursos y revisan sus presupuestos (Merano, por ejemplo, ha llegado a la sexta variación).
Anci y Upi advierten: «Es indispensable […] una medida de apoyo a los municipios y provincias, en ausencia de la cual los presupuestos de las autoridades locales están destinados a saltar. Se necesita una dotación extraordinaria de al menos 350 millones de euros adicionales para compensar el repunte de nuestros costes energéticos, de lo contrario los alcaldes se verán obligados a dolorosos recortes en los servicios públicos”, dicen en un comunicado conjunto. Sin embargo, hay quienes consiguen encontrar los recursos para ayudar a los ciudadanos: es el caso de municipios como Brescia y Reggio Emilia, y los más pequeños Seregno, Albignasego, Osimo, Sant’Agata de ‘Goti, que han desplegado una energía bono a distribuir de forma puntual a las familias que lo soliciten. Estas ayudas, frente a la nacional -el Bono Social Electricidad-, en vigor desde 2021, elevan el umbral del Isee necesario para poder presentar la solicitud (ver cuadro adjunto), ampliando la cantera de potenciales solicitantes. Pero cuidado: muchos bonos están por vencer, por lo que debe realizar solicitudes en muy poco tiempo.
Ejemplos virtuosos también en Pontinvrea, en el área de Savona, donde el Municipio ha decidido crear un fondo de apoyo a las familias más frágiles para el suministro de paletas de pellets y la reducción del IVA correspondiente. Una elección que tiene en cuenta el estilo de vida del interior de Liguria, donde la mayoría de los ciudadanos se calientan con pellets, un material de energía alternativa que sufre las subidas del mercado. En Forlì, en cambio, la administración municipal ha aportado dos millones de euros para los costes de la energía pública y los dos edificios de la ciudad, que han visto duplicados los costes de gestión. Pero también hay quienes agradecen la previsión que tuvieron en el pasado, como Peschiera del Garda, que en 2016 firmó un contrato de colaboración público-privada con la empresa Stea. Una forma de cooperación para financiar, construir y gestionar infraestructuras o para prestar servicios de interés público, como el alumbrado y la calefacción, ambos renovados por Stea para el máximo ahorro energético. Las facturas del Municipio también corren a cargo de la empresa, que al asumir los riesgos permite que la administración local duerma tranquila.





