
Volvió a conocer su cuerpo después de que le diagnosticaran cáncer de vejiga y a finales del año pasado fue despedido inesperadamente como entrenador del FC Lisse. Para el exprofesional Sjaak Polak (48), a menudo conocido como el bastardo seco, el fútbol se ha convertido cada vez más en un tema secundario de la vida. “Los médicos a veces dicen: Sjaak, tómatelo con calma. Entonces pienso: lo estás haciendo bien”.
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