
En Bélgica, una de cada cinco personas vive en pobreza o exclusión social. En West Flandes es alrededor del 11 por ciento de la población. Para Leo, esa fue una razón suficiente para vincular su desafío deportivo a un objetivo social. “El viaje comenzó como un desafío personal”, dice. “Pero noté lo grande que es el problema de la pobreza. Lo ves en todas partes: en los medios de comunicación, en las noticias, en tu área. Es por eso que pensé que era importante poner este tema en el centro de atención”.
Leo se fue en Diest el año pasado y espera completar su viaje el 15 de junio en Ostend. Su mensaje es claro: la pobreza sigue siendo una realidad dura, y no podemos ser ciegos a eso.


