
El técnico rossoneri continúa un trabajo ya iniciado por Pioli: evitar que su número 10 trabaje sólo como extremo, acercándolo a la portería y al mismo tiempo liberando la banda.
No hay discusión sobre la especialidad de la casa: da lo mejor de sí cuando tiene espacio para acelerar por banda y su compañero de área sabe dictar la mejor asistencia. Rafa Leao estuvo, y está, por encima de todo ello. Un artista lateral, en el sentido de carril externo. Basta ver el gol de Morata en Bérgamo: un ejemplo perfecto. Sin embargo, el fútbol evoluciona y lo hace más rápidamente que hace unas décadas. Por eso siempre debemos intentar inventar algo nuevo. Intenta, si es necesario, modificarte para coger a tu oponente con la guardia baja. Porque hay dos casos, limitándonos a la plantilla rossoneri: o te llamas Pulisic, es decir, estás dotado de una variedad básicamente total de tiros y soluciones, o tienes que proponer algo más allá de lo habilidades habitual.
progreso
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Desde su llegada a los rossoneri (verano de 2019), Leao ha experimentado un crecimiento bastante constante, aunque en medio de mil dificultades de diversa índole y sin completar todos los avances que cabría esperar. Pioli, que llegó unos meses después que él, supo derribarlo y acompañarlo en su camino de crecimiento. Lecciones adicionales en el campo y la puerta de la oficina siempre están abiertas a discusiones, sugerencias e incluso algunas reprimendas. Leao llegó a Milanello como lateral. Punto. Y a partir de ahí empezamos a trabajar. Luego, desde una perspectiva evolutiva, Pioli buscó alguna otra solución. No drástico. No hacía falta llevar a Rafa del cenit al nadir, sino simplemente darle unas cuantas tonalidades más de grises. Hacerlo menos anclado a su extracción táctica básica.

la mordaza de clavija
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Pioli hizo algunos intentos. A veces le salió mal, como cuando lo colocó en el centro del campo ofensivo. Otras veces con resultados dispares, cuando el portugués fue utilizado como segundo delantero, junto a Giroud. En un momento dado también se creó una especie de gag: Pioli dijo que Rafa lo consideraba su puesto favorito, y luego el interesado lo negó. A pesar de los entrelazamientos, sin embargo, el camino fue el mismo. ¿Cómo podemos hacer que el juego de Rafa fluya menos obvio? Centralizándolo. Al menos un poco. Pioli ha empezado, Fonseca continúa su trabajo. Sin embargo, a diferencia de su predecesor, que en algunos casos incluso modificó el sistema de juego, se trata de una migración más filosófica y menos extemporánea. Cuanto más pasan los partidos, más visible es esto: Leao se encuentra cada vez más en zonas centrales, compartiendo metros cuadrados con Morata. Buscando el avance interno. ¿Los objetivos? Acérquelo un poco más a la portería y libere el flanco para Hernández y quizás para el propio Morata, a quien le encanta deambular por la izquierda. ¿La postal más bonita del nuevo trabajo de Rafa? Gol de Morata en Madrid: Leao giró en el centro del área, pivotó sobre el marcador y descargó un derechazo que no aguantó Lunin, que luego aprovechó Álvaro. Un trabajo perfecto de delantero centro. No un nuevo Leao, sino otro Leao: sus cosas más bellas son siempre las que inventa mientras vuela.
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