
J’ai dit à mon père décédé : j’ai besoin de toi !
La emoción post-partido
Cuarenta y ocho horas después de una histórica sesión de penaltis, la emoción sigue latente en el aire. Romain Lorandi, el portero amateur del equipo Béthune, vive un sueño tras convertirse en uno de los héroes del octavo tour de la Copa de Francia, enfrentándose a Steenvoorde. Este partido culminó en una impresionante tanda de penaltis, donde el resultado fue 21-20. Lorandi, educador de deportes en Wingles, cuenta a continuación las interioridades de este notable acontecimiento en la historia del fútbol francés.
Un momento inolvidable
¿Cómo te sientes ahora, dos días después de esta increíble tanda de penaltis?
Lorandi expresa una sensación de alegría pura. “Estamos en una nube, disfrutando de esta experiencia. Nos sentimos orgullosos de haber llegado a los 32avos de final de la Copa de Francia e ingresar a la historia de esta centenaria competición. La emoción que sentí fue incomparable, una de las mejores de mi carrera”, comparte Romain.
La locura de los penaltis
Cuéntanos sobre esa intensa sesión…
Con 17 años de experiencia en el fútbol, Romain recuerda haber vivido muchas tandas de penaltis, y este momento fue especial. “Comenzamos fallando, pero luego paré un penalti de un rival. A partir de ahí, fue un verdadero tira y afloja”, relata. “Me encontraba en un juego psicológico con el portero adversario y nos encontramos 17 veces en el punto de penalti. La tensión era brutal”.
En un momento clave, se entrega a sus pensamientos. “Pensé: ‘esto puede terminar en el poste o puede irse por encima’”, confiesa.
Conversaciones bajo presión
¿Hablaste con el portero rival durante la sesión?
Lorandi revela que durante la tanda se dieron pequeños comentarios. “Jugué con la mente del portero contrario, le dije que podía fallar. Es parte del juego”, admite. Esa interacción sutil se convirtió en parte de su estrategia mental.
Recordando a papá
¿A quién dedicas este éxito?
Lorandi, quien perdió a su padre en 2015, siente que su recuerdo juega un papel en su desempeño. “Siempre pienso en él en cada sesión”, dice, con la voz cargada de emoción. “El sábado le dije: ‘necesito tu ayuda, si hay un momento para apoyarme, es ahora’”, compartió, lo que refleja la conexión personal que aún mantiene con su figura paterna.
Celebraciones épicas
¿Cómo celebraron esta victoria?
La celebración fue digna de una gran victoria futbolística. “Después del partido, lloramos y disfrutamos con nuestros aficionados y familias. Fue abrumador ver cómo nos recibieron en Béthune, con fuegos artificiales y canciones. Nunca había bebido alcohol, pero en ese momento no pude rechazarme una cerveza”, dice, riendo.
Un mar de mensajes de felicitaciones
¿Cuál fue la cantidad de mensajes recibidos tras la victoria?
Romain se sorprendió al recibir más de 350 mensajes en redes sociales y su teléfono. “La comunidad del fútbol se unió para felicitarme. Es un momento que recordaré toda mi vida”, concluye con una sonrisa.
La Copa de Francia no solo es un torneo, es el escenario donde se forjan recuerdos imborrables y emociones intensas. La historia de Romain Lorandi es un claro ejemplo de cómo el fútbol puede conectar generaciones y traer a la mente los recuerdos más preciados.
