La serie “Lazarus”: Un viaje a lo sobrenatural
La nueva serie Lazarus, estrenada el 22 de octubre en Prime Video, nos presenta un intrigante mundo de misterio, trauma y elementos sobrenaturales. El protagonista, Joel Lazarus, un joven psiquiatra, regresa a su ciudad natal tras la muerte de su padre, un evento que se presenta como un suicidio. Este retorno forzado lo enfrenta a un legado familiar cargado de oscuridad: el asesinato de su hermana gemela, ocurrido hace veinticinco años, un trauma que sigue atormentándolo.
Uno de los aspectos más llamativos de la serie es la habilidad de Laz para ver a personas fallecidas, quienes le hablan como si él fuera su padre. Este giro en la narrativa es inesperado y aporta un toque sobrenatural que distingue a esta producción de otras obras del reconocido autor Harlan Coben, conocido por sus tramas muy elaboradas, aunque mayoritariamente basadas en historias realistas.
¿Quién está detrás de “Lazarus”?
Lazarus no es una adaptación de ninguna de las novelas de Coben, a diferencia de muchas de sus obras anteriores que sí han sido llevadas a la pantalla. El autor ha co-creado la serie junto a su colaborador habitual, Danny Brocklehurst. Juntos han trabajado previamente en producciones como The Five y Safe, utilizando elementos de suspense que mantienen al espectador en constante tensión.
El nombre Lazarus, por supuesto, no es casual. Dentro de la narrativa, evoca la idea de resurrección, dado que el padre de Laz, interpretado por el talentoso Bill Nighy, parece “volver a la vida” a través de las alucinaciones de su hijo. A pesar de que este recurso puede parecer un poco obvio, cumple un papel crucial en el desarrollo de la historia.
El papel del trauma en la narrativa
Los traumas del pasado juegan un papel central en la trama de Lazarus. La relación entre Laz y su padre está marcada por el secreto y la culpa, temas recurrentes en el universo de Coben. Este enfoque en las dinámicas familiares agrega una profundidad emocional que complementa los elementos de misterio y suspense.
A medida que avanza la trama, el espectador se enfrenta a los recuerdos fragmentados de Laz sobre la muerte de su hermana, lo que le da un contexto emocional a la historia. El público se ve inmerso en estos flashbacks que, aunque impactantes, son presentados de manera íntima, revelando las vulnerabilidades del protagonista.
Cinematografía y Estética
La serie se beneficia de una fotografía excepcional y un diseño de producción que crea una atmósfera inquietante. En particular, el consultorio del padre de Laz se presenta como un espacio gótico, casi sacado de un cómic de Gotham City. La dirección artística es un punto fuerte que transporta al espectador a un universo donde lo extraño y lo normal coexisten de formas inesperadas.
La interpretación de Sam Claflin, conocido por su papel en Peaky Blinders, es convincente y le aporta al personaje una carga de intensidad. Aunque la narrativa a veces parece dispersa y se adentra en áreas un tanto ilógicas, la actuación de Claflin es un baluarte que mantiene el interés del espectador.
Un público dividido
A pesar de sus elementos intrigantes, Lazarus no ha sido del todo bien recibida por la crítica. Algunos opinan que la mezcla de suspenso y fantasía puede resultar confusa, especialmente al tener que aceptar ciertos elementos como la comunicación con los muertos. En ocasiones, la narrativa puede sentirse excesiva y desgastante, lo que puede restarle valor a la experiencia general.
Sin embargo, el talento de Coben para generar sorpresas y mantener la tensión con giros inesperados al final de los episodios es digno de mención. Este enfoque asegura que los espectadores sigan deseando ver el próximo capítulo, a pesar de sus flaws.
La recepción de la crítica
La crítica ha sido mixta, pero la serie cuenta con elementos que la hacen fascinante. A continuación, la valoración de la redacción:
« Lazarus », serie británica de Harlan Coben y Danny Brocklehurst (2025) con Sam Claflin, Bill Nighy, Alexandra Roach… Seis episodios de 47 a 54 minutos cada uno.
En conclusión, Lazarus combina elementos de drama familiar y lo sobrenatural de una manera intrigante y entretenida. A pesar de algunas inconsistencias en el guion, sigue siendo una serie que merece ser vista, gracias a su capacidad de mantener al espectador en el borde de su asiento. Las actuaciones sólidas y la cuidadosa estética hacen que sea un viaje visual y emocional interesante.

