
En los Países Bajos hay muchas más queserías que hace diez años. Según la Cámara de Comercio, en nuestra provincia hay incluso un 57 por ciento más. Según los empresarios, esto se debe principalmente a las necesidades cambiantes de las personas. La velada se sustituye cada vez más por una velada de bebidas en casa con servicio de catering, donde la gente puede presumir de ese queso especial del barrio.
A Martin Pors, de la quesería Zuivelhoeve en Oosterhout, no le sorprende que en Brabante en diez años haya muchas más queserías especializadas. También nota la creciente demanda de queso. Su propio volumen de negocios, el de Martin como empresario franquiciado, aumentó un 25 por ciento el año pasado. Además, a su quesería acudió un 20 por ciento más de clientes.
Los Países Bajos parecen estar más que nunca a la altura de su imagen de país quesero. Especialmente cuando se trata de quesos artesanales, más exclusivos. Según él, la gente en la tienda de Pors quiere principalmente quesos “con una historia”. Y luego dígaselo a sus invitados en la velada. “Quieren un producto elaborado a partir de pura artesanía. Los clientes eligen conscientemente la calidad. La demanda ha crecido enormemente desde que la gente no podía salir a cenar ni a tomar una copa durante la época del coronavirus”.
“La gente quiere algo especial, algo local”.
La Cámara de Comercio ha visto aumentar el número de tiendas especializadas aproximadamente un dos y medio por ciento en los últimos diez años. En particular, el queso (37 por ciento) y los alimentos extranjeros (20 por ciento) se venden más en las tiendas especializadas. En cuanto al queso, Brabante es el país que más crece después de Frisia, con un 57 por ciento más de queserías desde 2014. En total, con 88 empresas, Brabante es la tercera provincia de la lista con más casos después de Holanda Septentrional (166) y Holanda Meridional (154).
En la asociación comercial de tiendas especializadas ven que la gente ahora aprecia productos más exclusivos. “Lo que empezó en tiempos del coronavirus, cuando la gente quería que la casa fuera acogedora, se mantiene”, afirma Hans Verweij del Vakcentrum. “El consumidor quiere tener en la mesa algo especial. Algo que provenga de la zona o que sea sostenible y que aún no conocía. La historia detrás del producto juega un papel importante”.
“Puedes salir a cenar por 100 euros, pero también puedes disfrutar de una velada completa de copas”.
El hecho de que el queso especial pueda costar un poco más no suele ser un problema para la gente. Según Pors, lo comparan con comer en un restaurante. “Puedes gastar 100 euros por persona en una noche. Por esa cantidad también puedes conseguir una noche de copas para todos”.
Pors dice que no le molesta la competencia de otros empresarios. “Podemos coexistir muy bien”. Considera que la comodidad que ofrecen los supermercados es su mayor competidor. Y con esto se refiere a la facilidad con la que se pueden pedir compras desde la comodidad de su sillón. Aunque esto no le molesta mucho, dada la puerta dañada de su tienda especializada.
