
En la piscina Drippleteen en Kapelle op-den-Bos, por ejemplo, el agua está un poco más fresca de lo normal. Debido al aumento de los precios de la energía, el agua ha bajado de 28 grados a 27,7 grados. Eso no hace una gran diferencia en la temperatura, pero sí hace una diferencia en las facturas de energía.
No solo ha bajado la temperatura del agua, sino que también ha subido el precio de la entrada. Por ejemplo: cualquiera que viva en el municipio y sea menor de 12 años ahora paga 2,20 euros por una entrada. A partir de septiembre serán 2,50 euros. Kapelle op-den-Bos no es la única piscina que está ajustando sus precios y temperatura, según la encuesta de ‘VTM NIEUWS’. Una piscina incluso ha tenido que cerrar sus puertas debido al aumento de los precios de la energía.
