
“Me casé a los 18 años y él se volvió abusivo. Me tomó todo lo que tenía para dejar ese matrimonio, y lo hice en dos años sin hijos ni bienes compartidos.
Han pasado más de 10 años y casi parece como si nunca hubiera sucedido. Pero cuando surge la noticia de que estoy divorciado, veo la mirada en los ojos de la gente. Juicio instantáneo, como si algo estuviera mal en mí. Lo que me molesta tanto es que todos hicimos tonterías cuando teníamos 18 años. La mía simplemente implicaba que necesitaba el divorcio, y por eso estoy etiquetado de por vida”.
–Led_Tasso93




