
Múltiples instituciones de salud en los Países Bajos se niegan a incluir personas con problemas complejos. Se trata de personas con una discapacidad intelectual severa y problemas adicionales. Los costos de atención médica para estos llamados pacientes con indicación de VG7 son demasiado altos según las instituciones. Este grupo de clientes necesita orientación y atención intensivos.
La presión financiera no solo garantiza que se rechacen los nuevos pacientes, sino que a veces también lidera que se detiene la atención existente. Según los partidarios de los clientes, esto sucede a pesar de las estrictas regulaciones que permiten que la terminación de la atención sea limitada.
Las consecuencias son graves: algunas personas se ven obligadas a terminar en la familia, lo que no está exento de riesgos porque algunos de ellos pueden volverse agresivos con demasiados incentivos. Otros terminan en la calle.
Los pacientes con VG7 requieren atención intensiva y especializada. Sin embargo, las instituciones reciben reembolsos demasiado bajos para esto, lo que causa millones de pérdidas cada año. Johan Dusseljee, miembro de la junta de la organización de atención Vanboeijen en Drenthe, indica que su organización tiene una escasez de 3 a 4 millones de euros anuales, una gran parte de los cuales proviene de pacientes con VG7.
La Asociación de Atención Discapacidad de los Países Bajos (VGN) advierte que el problema no solo se resuelve. El gobierno ha anunciado que las tasas que las instituciones de atención médica pueden cobrar aumentarán en un 6.2 por ciento desde 2025. Pero según el VGN, esto no es suficiente para cerrar la brecha financiera.
Las instituciones de atención médica también tienen escasez de personal calificado, lo que aumenta la presión de atención. Como resultado, muchas instituciones están en un punto muerto, en el que quieren cumplir con su deber de cuidado, por un lado, pero por otro lado apenas financieramente.
La situación actual no solo afecta a las instituciones, sino a los clientes y a sus familias. Muchos pacientes con VG7 se ven obligados a vivir en casa, lo que ejerce presión adicional sobre los cuidadores. La demanda intensiva de atención y el riesgo de agresión a veces lo hacen insostenible.
Sin cambios importantes, estas personas vulnerables y sus familias permanecen en incertidumbre. Los cuellos de botella financieros y de personal requieren soluciones estructurales para evitar que la mayoría de las personas que necesitan atención se encuentren en el frío.
