
El Impacto del Consumo de Nueces en la Microbiota Intestinal
El consumo de nueces ha demostrado modificar la microbiota fecal y el metaboloma, mejorar la respuesta a la insulina y reducir la permeabilidad intestinal en adultos con obesidad, según un estudio pequeño. La doctora Hannah Hoscher, coautora del estudio y profesora asociada en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, enfatiza que menos del 10% de los adultos satisface sus necesidades diarias de fibra, y las nueces son una fuente excelente, que ayuda a nutrir la microbiota intestinal.
Beneficios del Consumo de Nueces
Previos trabajos de Hoscher y su equipo ya habían explorado los efectos del consumo de nueces en la microbiota intestinal humana. Entre los sujetos de esta investigación, se observaron cambios significativos como el aumento de microorganismos beneficiosos como Roseburia, que son cruciales para la salud intestinal gracias a la producción de ácidos grasos de cadena corta. Además, se documentó una reducción en las concentraciones de ácidos biliares secundarios proinflamatorios en aquellos que consumieron nueces.
El estudio actual, presentado en la conferencia NUTRICIÓN 2025 en Orlando, Florida, reveló beneficios similares en un grupo de 30 adultos con obesidad, pero que no padecen de diabetes o enfermedades gastrointestinales.
Comparativa entre Nueces, Aceite de Nueces y Aceite de Maíz
Los investigadores se propusieron determinar el impacto del consumo de nueces en varios aspectos, como la microbiota intestinal, los perfiles de ácidos biliares fecales y séricos, la inflamación sistémica y la tolerancia a la glucosa tras una comida mixta.
Los participantes se enrolaron en un ensayo controlado aleatorio, en el que se les ofreció una dieta con nueces enteras (WH), aceite de nuez (WO) o aceite de maíz (CO) a lo largo de tres períodos de 3 semanas. Cada dieta se tuvo que seguir por completo, lo que significa que se les proporcionaron todos los alimentos y bebidas necesarios.
Metodología del Estudio
Se recogieron muestras fecales en los días 18 a 20, y el día 20, los participantes se sometieron a un test de tolerancia a la glucosa con un consumo de 75 g de glucosa. Además, se realizó un seguimiento de muestras de sangre cada 30 minutos.
La microbiota fecal se examinó mediante secuenciación metagenómica y se cuantificaron los metabolitos microbianos usando espectrometría de masas. La glucosa en sangre, la insulina y varios biomarcadores inflamatorios se analizaron, al igual que los ácidos biliares fecales y circulantes.
Resultados Clave del Estudio
Los hallazgos mostraron que la proporción de Roseburia spp fue mayor tras el consumo de nueces enteras, comparado con aceite de nuez y aceite de maíz. Las concentraciones de isobutirato y isovalorato fecales fueron menores en el grupo de nueces. Por otro lado, los indoles fueron más altos en el grupo de nueces.
Sorprendentemente, no se observaron diferencias significativas en las concentraciones de glucosa entre los grupos, aunque la respuesta de insulina fue menor en quienes consumieron nueces. El área bajo la curva (AUC) para insulina fue inferior en el grupo que consumió nueces en comparación con el aceite de maíz.
Perspectivas Futuras de la Investigación
Los investigadores están actualmente enfocados en entender las conexiones entre los ácidos biliares plasmáticos y el control glucémico. Además, buscan identificar firmas microbianas que puedan predecir la respuesta al consumo de dietas específicas.
Hoscher menciona que, aunque la investigación está en las etapas iniciales, es recomendable consumir una variedad de frutas, verduras, granos integrales, legumbres y nueces para cumplir las recomendaciones diarias de fibra y apoyar la microbiota intestinal.
En conclusión, este estudio subraya la importancia de incluir nueces en la dieta, no solo por su contenido en fibra, sino también por su potencial para fomentar una microbiota intestinal más saludable, lo que puede tener efectos positivos en la salud metabólica.


