
Experiencia de refugiado, exclusión, falta de perspectivas: muchas chicas que llegan a Alemania desde otros países se sienten fuera de lugar aquí y sufren de falta de confianza en sí mismas. El proyecto “Scoring Girls” quiere empoderar a estas niñas, sobre todo a través del entrenamiento de fútbol, aunque esto no es del todo bienvenido en algunas religiones y culturas.
Niñas que juegan al fútbol, algo casi impensable en algunas religiones y culturas. Los padres prohíben el deporte a sus hijas por miedo al desarraigo oa las habladurías de los demás. Pero cada vez más chicas quieren exactamente eso: jugar al fútbol. En Alemania, las hermanas Maisa y Maisun de Irak experimentan el espíritu de equipo, la alegría de vivir y el sentimiento de libertad olvidado hace mucho tiempo en el proyecto de fútbol “Scoring Girls”. Nadie pregunta de dónde vienen ni les dice que su historia de inmigración les dificultará la vida en la sociedad.
El fundador del proyecto, Tugba Tekkal, está seguro: el fútbol puede ser clave para la integración. Como hija de inmigrantes kurdos-yazidíes, hizo realidad su sueño contra viento y marea y, después de años de entrenamiento secreto, llegó al fútbol profesional y a la primera Bundesliga.
Con “Scoring Girls” ahora quiere empoderar a otras niñas, y no solo en Alemania: Tugba viaja a sus raíces, en la región autónoma de Kurdistán en Irak. En los campamentos donde viven los refugiados del EI, pero también en la gran ciudad, quiere asegurarse de que cada vez más niñas puedan finalmente jugar al fútbol.
