
Las lágrimas de Aimar, ídolo de Leo y asistente de Scaloni, tras el gol del 1-0, se convirtieron en un gran acierto en la red. “Fue el momento más difícil -añadió el capitán de Argentina-, pero lo superamos”. Alcanzó a Maradona en número de goles y apariciones en la fase final del Mundial
Pudo haber sido una noche embrujada, la de la casi eliminación del Mundial. Durante más de una hora, México se defendió contra una Argentina sin inspiración, con Lautaro invisible y Di María intermitente. Pero luego Leo Messi demostró por qué tiene siete Balones de Oro en casa y llevó al equipo a una victoria que “devuelve” a la Albiceleste a la carrera por los octavos de final.
Quizás solo una hazaña de Pulce podría cambiar la historia de una selección que había bloqueado el debut ante Arabia Saudita y había sumido a su gente en el pesimismo. El astro del PSG volvió a llevar sobre sus hombros a sus compañeros que, tras el triple pitido de Orsato, le dieron las gracias abrazándolo como a un… salvador. Años atrás, quizás, el final hubiera sido diferente porque Pulce sufrió terriblemente el peso de las carreras con su Argentina. Llegó a vomitar de la tensión y no pudo demostrar la clase con la que encendió el Camp Nou en su momento.
Sin embargo, la historia cambió por un tiempo y gracias a la victoria de la Copa América 2021, con el discurso del líder en el vestuario antes de la final en el Maracaná contra Brasil, Leo es un campeón indiscutible e indiscutible incluso con la camiseta de la selección. .
LAS LÁGRIMAS DE AIMAR
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Messi, elegido hombre del partido por séptima vez en su carrera mundialista (igualó a Cristiano Ronaldo), anotó el gol del 1-0 y además sumó la asistencia para el 2-0. Así igualó a Diego Armando Maradona, tanto en goles (8) como en apariciones (21) en la fase final del Mundial. Y conmovió casi hasta las lágrimas a Pablo Aimar, que fue su ídolo juvenil y que ahora está en la plantilla de Scaloni.
Leo puso un rayo de luz en lo que pudo haber sido una de las noches más oscuras en la historia de la Selección y claramente al final del partido no ocultó su satisfacción: “Fue un partido difícil -reconoció el campeón rosarino- porque México estaba jugando bien. Teníamos que ganar a toda costa y eso nos condicionó en la primera parte. Sabíamos que tenía que empezar otro Mundial para nosotros y así fue. Hemos vuelto a ser nosotros mismos, hemos vuelto. No podemos equivocarnos ahora”. Palabras una vez más como líder, como un campeón de 35 años que sabe que tiene que arrastrar a sus compañeros como otro número 10, Diego Maradona. Ahora es el más joven (18 años y 357 días) y el mayor (35 años y 155 días) en haber marcado un gol y asistido en un partido de la Copa del Mundo desde 1966. En Doha puede seguir haciendo historia y, tranquilo, no tiene intención de parar.
26 de noviembre – 23.31 h
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