
La víspera de Año Nuevo, con su tradición de violencia, destrucción, muertes y heridos, ofrece una metáfora de los Países Bajos actuales. Muchas cosas salen mal y el gobierno pierde el control. Mientras algunos ciudadanos ven la noche festiva como una licencia para la violencia y la anarquía, el gobierno se niega a hacerla cumplir y envía señales engañosas sobre la prohibición de los fuegos artificiales. Ira latente en la sociedad, ciudadanos que no aceptan la autoridad, políticas débiles, un gobierno que arbitrariamente patrocina, moraliza y predica principios a los que no se adhiere. Cada 1 de enero volvemos a mirarnos en este feo espejo.
Mantente informado
Si quieres mantenerte informado sobre todo lo que rodea el tema del gas natural, suscríbete a nuestra newsletter mantente informado.



