A medida que se acerca la **vuelta al colegio**, en su taller del **LCS**, un laboratorio público en Caen (Calvados), **Adrien Lanel** se encuentra inmerso en su trabajo: “Espero terminar pronto estas piezas con tres paredes, que sirven para reproducir el funcionamiento de un motor térmico.” Hoy, su tarea consiste en fabricar elementos de **vidrio ultra preciso**, destinados a los investigadores del LCS. Este tipo de pedidos es típico para un **soplador de vidrio científico**.
En **Francia**, hay aproximadamente **250 profesionales** dedicados a este oficio, de los cuales sólo una treintena trabaja en **estructuras públicas**. Adrien Lanel colabora con el **CNRS** y se relaciona con dos laboratorios públicos: el LCS y el **CARMeN Caen**, especializado en química molecular.
Durante nuestra conversación, Adrien, quien se enorgullece de su título como **Mejor Obrero de Francia 2023**, enciende su **soplete**. Un grueso tapa de vidrio gira, calentado por una llama. El soplador “se pone en el lugar del vidrio”, como le gusta decir. Debe estar atento a la **temperatura** y a la **homogeneidad** que requiere este “**material vivo**”, “que puede explotar en su rostro”. En cuestión de instantes, Adrien ha realizado dos agujeros en el vidrio fundido, a los que pega tubos. Es una solicitud de uno de los investigadores para sus trabajos.
Un modelo de **reactor nuclear**
“Mi puerta siempre está abierta. Todo comienza así: el investigador viene con su **problemática**. El mayor desafío es entender su necesidad… muchas veces es una pieza que no existe. Luego, hay que imaginarla, asegurarse de que sea **realizable** y fabricarla. La recompensa es ver la pieza en acción al final,” cuenta Adrien, quien se ha acostumbrado, en sus ocho años en los laboratorios de Caen, a pensar intensamente para crear tubos, recipientes y otros **prototipos**, llegando incluso hasta los **dibujo industriales** antes de lanzarse a la fabricación.
El año pasado, durante ocho meses, Adrien trabajó en la reproducción de un… **reactor nuclear**, en su mayoría de vidrio. Sin **uranio**, por supuesto, pero aun así era un conjunto de **tres metros por dos** que permitirá a los estudiantes de la **escuela de ingenieros ENSI Caen** formarse de manera más práctica. Todos los **tubos**, la **cubeta**, el **condensador** y el **generador de vapor** fueron fabricados en el taller de Adrien, con la ayuda de sus compañeros de mecánica del laboratorio LCS. Un segundo reactor está en proceso de realización.
Siguiendo esta línea, ha fabricado **células** que simulan el funcionamiento de un motor térmico. A menudo son piezas “**únicas en el mundo**”, ya que están diseñadas a medida a la demanda de aquellos que llegan a su puerta con un requerimiento específico. “Es apasionante, aprendemos todos los días,” sonríe. “A veces tengo que crear mis propias herramientas. Hago vidrio estándar, pero también muchos **prototipos**, mis ‘**ovejas de cinco patas’**.”
Un oficio **demandado**
Los laboratorios que no cuentan con un **soplador de vidrio científico** deben recurrir a empresas especializadas, lo que implica plazos medios de **dos a tres meses** y, por supuesto, menos margen para lo **personalizado**. “En promedio, respondo a los pedidos en dos o tres semanas y manejo las urgencias. Aquí, tenemos cercanía con quienes necesitan las piezas. Intercambiamos ideas. La única limitación es la **imaginación**,” declara este verdadero apasionado, formado en el **Lycée Dorian** en París, uno de los pocos lugares que enseña esta especialidad.
El oficio ha experimentado una reducción de puestos en las últimas décadas, pero Adrien Lanel asegura: “Hoy, las necesidades están aumentando, al igual que las de mis laboratorios, que han crecido significativamente. No tengo miedo por mi futuro ni por el de mis pasantes.”
Delante de él, el vidrio se torna rojo. Solo cuando se solidifica se pueden medir las dimensiones, y luego se vuelve a calentar para afinar la pieza aún más. No se puede permitir que una **imprecisión** afecte los futuros experimentos científicos.
Miles de piezas salen cada año del taller de Adrien. Un poco más si sumamos las que crea con su hermano Charles, quien también es soplador de vidrio científico, pero en **Alta Normandía**. Con la llegada del final del año, las bolas de **Navidad** para la familia y los amigos sucederán a las cubas del reactor en miniatura. Soplar en el vidrio es también, a veces, una **pasión**.
La labor del soplador de vidrio científico se revela como una combinación única de arte y ciencia, donde cada pieza fabricada no solo tiene un propósito funcional, sino que también representa el ingenio humano y la creatividad al servicio de la investigación científica y la educación.
