
“Fifa dejará de existir en 10 años”. La última batalla profesional de Mino Raiola no fue la de colocar a otro gran nombre al que asistía en un club top y cobrar la habitual supercomisión (cuando se trata del Superagente originario de la provincia de Salerno, antes de emigrar con su familia a Holanda, apenas tiene un año, todo toma medidas extragrandes), pero contra el órgano rector del fútbol mundial.
Responsable, según el agente de Ibra y Pogba, de planificar una contrarreforma perjudicial para intermediarios y fiscales. Una batalla que ahora la asociación de cabildeo que fundó junto con los otros Súper Agentes en 2019, el Foro de Agentes de Fútbol, y presidió hasta su prematura muerte, tendrá que continuar.
La batalla contra la FIFA
«Hace años -recordaba Raiola hace unos meses en una entrevista con la Revista Sport Voetbal- yo gritaba que la Fifa es la mafia, se reían de mí. Quiero decir, tiene la misma estructura y forma que la mafia. Es una familia corrupta, no violenta, pero sí muy opaca, enfocada en acumular poder y control con enormes consecuencias en el fútbol».
De hecho, la Fifa de Gianni Infantino pretende cambiar a partir de 2023 la desregulación puesta en marcha por el expresidente Joseph Blatter entre 2014 y 2015 y que de hecho estuvo en el origen del crecimiento exponencial de las comisiones, así como de la creación de una suerte de oligopolio, con mega-agencias que han concentrado la representación de los jugadores y entrenadores mejor pagados y los ingresos relacionados.
El endurecimiento que la Fifa tiene en mente y que contempla, entre otras cosas, un techo a las comisiones y un límite a la posibilidad de representar a todas las partes involucradas en un mismo trato -una especialidad de Raiola, que con los años se ha convertido en un verdadero dominus del mercado y del equilibrio económico-deportivo, se ha visto fuertemente obstaculizado hasta ahora por la oposición del lobby Superagenti.




