
La Decisión de la UE sobre las Terapias de Conversión: Un Retroceso Inaceptable
La reciente decisión de la Comisión Europea de no legislar contra las terapias de conversión dirigidas a personas LGBT+ ha desatado una ola de críticas y decepción entre las organizaciones defensores de los derechos humanos. A pesar de reconocer la naturaleza “horrible” de estas prácticas, la Comisión ha justificado su inacción señalando la falta de competencias legales para prohibirlas de manera efectiva.
Un Compromiso Insuficiente
El 13 de mayo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se pronunció en contra de estas prácticas que buscan “modificar” la orientación sexual de individuos, calificándolas de inaceptables y violentas. Sin embargo, el compromiso de la Comisión se queda corto ante la urgencia que requiere la situación, ya que se limitará a instar a los Estados miembros a que actúen en lugar de obligarlos a hacerlo.
Esta decisión se produce después de que una petición ciudadana contra las terapias de conversión recogiera más de un millón de firmas, apoyada por figuras públicas como la cantante Angèle y el político Jean-Luc Mélenchon.
Las Terapias de Conversión: Una Violación de Derechos
Las terapias de conversión son consideradas una forma de violencia disfrazada. Estas prácticas, que van desde sesiones de exorcismo hasta tratamientos extremos como electrocuciones, no solo son moralmente cuestionables, sino que son reconocidas mundialmente como violaciones de derechos humanos. Investigadores y expertos de la ONU han catalogado estas terapias como “intrínsecamente discriminatorias y crueles”, e incluso las han comparado con actos de tortura.
La Reacción de las Organizaciones de Derechos Humanos
La Asociación ACT (Against Conversion Therapy), que lideró la campaña para su prohibición, expresó su frustración ante esta falta de acción contundente. Criticó a la UE por no cumplir con la responsabilidad de proteger a los ciudadanos de prácticas que causan “daños y traumas” irreparables.
Contexto Político y Críticas
El contexto actual en Europa muestra un creciente vulnerabilidad de los derechos LGBT+ frente a desplazamientos políticos hacia la derecha. Sin embargo, la respuesta de la Comisión ha sido vista como un “inmovilismo” que ignora esta urgencia. Divergencias políticas se han hecho notar, con grupos de izquierda como el Partido Socialista Francés denunciando la falta de acción como “un inmenso golpe contra el derecho a amar”.
Profesionales de Derechos Humanos en Conjunto
Viéndolo desde una perspectiva más amplia, la comunidad internacional, incluidos varios expertos y defensores de derechos humanos, ha instado a la UE a tomar medidas decisivas. Hablar de la necesidad de normas cercanas a las de una prohibición general es vital, dado el impacto que las terapias de conversión tienen en la salud mental y física de quienes son sometidos a ellas.
Conclusiones
La inacción de la UE frente a las terapias de conversión evidencia un retroceso significativo en la protección de los derechos de las personas LGBT+. Si bien la discusión sobre la importancia de estos derechos continúa en el ámbito político, es crucial que se convierta en acción efectiva. La defensa de los derechos humanos no debe ser coyuntural, sino un compromiso constante y real. Las vidas de muchas personas dependen de ello, y el tiempo para actuar es ahora.



