
Los terremotos del 6 de febrero mataron a más de 50.000 personas. Muchos miles de edificios se derrumbaron y millones de turcos y sirios se quedaron sin hogar. Según Naciones Unidas, solo en Turquía los daños se acercan a los 100.000 millones de euros.
La propia UE quiere hacer una “donación significativa” para “más ayuda, rehabilitación y reconstrucción en Turquía”, dice. Ella llama al resto del mundo a hacer lo mismo. Eso también se aplica a Siria, pero las relaciones con el régimen de Damasco son aún más difíciles que las de Ankara. Las relaciones con Turquía no son fluidas, pero sigue siendo un candidato a miembro de la UE y también un aliado de la OTAN.
En el caso de Siria, que alberga un régimen que la UE había dado de baja durante la guerra civil, Bruselas no habla de ayuda para la reconstrucción.


